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¿Leche de vaca o leche de soja?


Mucha gente me pregunta cuál es mejor. El bombardeo de información sobre los beneficios de una y las maldades de otra es enorme. El resultado: gente muy confundida que no sabe qué hacer. Muchas mamás se preguntan si deben dar leche a sus hijos, pues hay numerosos autores, gurús y médicos/terapeutas “alternativos” que desaconsejan totalmente su consumo. Yo personalmente encuentro muy difícil la respuesta. No soy una persona de extremos ni de verdades absolutas. Creo que para tomar una postura clara ante la pregunta de si es mejor consumir un tipo de leche u otro tendría que dedicar muchas horas de estudio para poder contrastar los trabajos e investigaciones que hay en la actualidad sobre una y otra, y no hacer un simple “cortar y pegar” de la mucha información que hay en la red. No obstante voy a dejar aquí algunos apuntes, por si os sirven de algo.
Según la nutrición clásica (la que se aprende en la universidad) la leche es un alimento muy completo, rico en calcio, fósforo, vitamina D y proteínas y depende de si es desnatado o no, con un mayor o menor contenido en grasas saturadas. En general no hay razones para no tomarla (salvo casos de intolerancia o alergia) y son muchos los beneficios de incluirla dentro de una dieta equilibrada. 


¿Cuáles son los problemas que puede plantear la leche según sus detractores? 


1. Intolerancia a la lactosa: según muchos autores y detractores del consumo de leche, somos el único animal que toma leche de adulto y presuponen que esto es algo “anormal”. Es verdad que muchas poblaciones del mundo son intolerantes a la lactosa (los asiáticos, casi todos los africanos, los indios americanos) pero los caucasianos (blancos europeos) sufrimos una mutación hace miles de años, por lo que tenemos altos niveles de lactasa (enzima que rompe la lactosa, el azúcar de la leche) en el intestino, y por tanto muchos de nosotros somos capaces de digerirla bastante bien, aunque no todos. Hoy en día existen numerosas marcas de leche que comercializan leches bajas en lactosa para solventar este problema. 


2. Intolerancia a las proteínas de la leche: otros autores indican que la caseína es una proteína muy difícil de digerir y que puede ocasionar reacciones de alergia, a veces graves, en cuyo caso se diagnostica una alergia a la leche, o leve, produciendo distintos síntomas. En estas situaciones su consumo está totalmente contraindicado. 


3. Exceso de grasas “malas”, la grasa de la leche es una grasa saturada, que favorece los procesos inflamatorios del cuerpo. Este problema se soluciona tomando las versiones desnatadas. 


4. Otros dicen que la leche (y otros lácteos) producen mucosidad en el cuerpo (probablemente debido a los proceso “alérgicos” y al tipo de grasa que favorece la inflamación). 
Además, suponen que la leche tiene muchos antibióticos, hormonas, pesticidas, etc, pero lo cierto es que los controles de calidad son grandes y cuando la leche llega a las fábricas de lácteos o centros de envasado, antes de descargar el camión, se les hacen análisis de antibióticos y si los niveles son altos no la descargan. 


La leche de soja es una buena alternativa para los que no quieran o no puedan tomar leche de vaca. Las semillas de soja, a partir de las cuales se fabrica la leche de soja, tienen gran cantidad de aminoácidos esenciales (de hecho la soja es una de las fuentes de proteína vegetal más completa). Parece que la soja presenta beneficios en cuanto al control de los triglicéridos y colesterol sanguíneo. El perfil de ácidos grasos es más “cardiosaludable” que el de la leche de vaca (ya que su contenido en ácidos grasos poliinsaturados es mayor, y el de saturados menor).


La soja contiene isoflavonas (genisteína y diadzeína) que presentan una doble actividad; estrogénica y antiestrogénica, por lo que ayudan a regular el ciclo hormonal de la mujer, ayuda a disminuir los síntomas de la menopausia y algunos autores sugieren que, al competir con los estrógenos endógenos, puede ayudar a prevenir el desarrollo de cierto tipo de tumores estrógeno-dependientes. 


El contenido en calcio es bastante inferior al de la leche de vaca, por lo tanto, mi recomendación es elegir siempre las marcas que vengan enriquecidas en calcio. Bueno, después de este resumen teórico, ¿qué opino yo? Si soy sincera no tengo una respuesta clara, pero puedo decir, que a día de hoy, no confío en que los beneficios de retirar la leche a mis hijos, superen a los perjuicios (sobre todo por falta de calcio en una época fundamental de su crecimiento), así que ellos toman leche (eso sí, fresca, no pasteurizada) todos los días. ¿Podría darles en su lugar leche de soja? Supongo que sí, pero no es la opción que he elegido. 


En un adulto no lo veo tan problemático, por ello yo no tomo leche habitualmente, sólo en ocasiones especiales, en su lugar tomo derivados de avena enriquecida en calcio o de soja. Si sigues teniendo dudas en cuanto a qué hacer (lo que considero totalmente normal, dada la ambigüedad de mi respuesta), prueba a estar una época sin tomar leche, y observa cómo responde tu cuerpo. Como ves la leche de soja es una buena alternativa y presenta grandes ventajas, el problema es que a mucha gente le resulta muy desagradable su sabor. Yo siempre digo que cada uno es quien mejor conoce su cuerpo. Si decides retirar la leche, debes tomar lácteos desnatados como sustitutos y si decides eliminar también los lácteos, debes asegurarte una buena ingesta de calcio con alimentos alternativos, como la leche de soja. Las sardinas enteras, almendras, rúcula, berzas, leche de arroz o avena enriquecida en calcio, son también fuentes ricas en calcio. 

Me encantaría que compartieras tu experiencia con nosotros. Si consumes leche de vaca o de soja. Si has dejado una y pasado a la otra ¿qué cambios has sentido?


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